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17 septiembre 2014

La genética y el talento musical





Hoy nos hacemos eco en nuestro blog de un reciente estudio publicado en Psychological Science, y en el que han participado las universidades suecas de Umeå y Karolinska, que demuestra la importancia de lo genético a la hora de tener habilidades musicales.


Esta investigación, coordinada por los profesores Miriam A. Mosing, Guy Madison, Nancy L. Pedersen, Ralf Kuja-Halkola y Fredrick Ullén, se centró en las habilidades musicales que pudieran tener diferentes gemelos y para ello encuestaron a 1.211 gemelos univitelinos (aquellos que son monocigóticos) y a 1.358 bivitelinos.

A todos los gemelos se les preguntó si tocaban un instrumento musical o practicaban canto y que hicieran una estimación de las horas que habían dedicado a ello. 
Según el tiempo dedicado se les agregó un coeficiente para poder realizar una comparación y después se evaluaron sus habilidades mediante tres pruebas de dificultad ascendente, y que partían desde cosas más sencillas como diferenciar el tono de dos notas, hasta otras más complejas como detectar pequeñas variaciones en la melodía.


Los resultados fueron sorprendentes porque, ya que la experiencia musical no influyó en los resultados. No había demasiadas diferencias entre un hermano y el otro pese a las desiguales horas de práctica. Incluso, en un caso en el que un gemelo había practicado muchas más horas que su hermano los resultados que cosecharon ambos fueron similares.


Lo que también significó una sorpresa fue descubrir que entre las personas que más tiempo practicaban había varios rasgos genéticos coincidentes, por lo que parece posible que la motivación a la hora de tocar un instrumento o cantar pueda estar vinculada con la genética.


Esta investigación sueca no trata de decir que la práctica no sirve de nada, ya que afirmar eso no se correspondería con la realidad. Pero lo que sí que destaca es que al igual que, por ejemplo en los deportes, el talento innato y la genética condicionan enormemente los resultados finales. 



27 marzo 2014

Las aptitudes musicales y los genes




Las buenas aptitudes para la música están relacionadas con los genes implicados en el desarrollo del oído interno y el procesamiento emocional de las melodías.

Numerosos estudios han constatado lo que ocurre en el cerebro cuando escuchamos música. Gracias a ellos sabemos que están implicadas estructuras comunes al habla, como el área de Broca, la corteza prefrontal, la amígdala o el sistema de recompensa del cerebro. También se ha estudiado cómo cambia el cerebro con la práctica musical. 

Ahora, un estudio genético realizado con casi 800 personas y publicado en “Molecular Psichiatry” muestra la importancia de los genes en el desarrollo de las aptitudes musicales. 

Estos genes se concentran en el cromosoma 3 y sobre todo en el 4. Algunos de ellos se relacionan, como era de esperar, con el desarrollo del oído interno, fundamental para procesar las señales auditivas que llegan al oído y para distinguir con precisión las diferencias entre distintos tonos. Y en concreto con la cóclea, una estructura llena de fluido con forma de caracol que contiene el órgano de corti, especializado en la audición. 




Sin embargo, del estudio se desprende que las diferencias en las aptitudes musicales podrían deberse más que a diferencias estructurales, a diferencias en la regulación génica, lo que las hace susceptibles de modificación con la experiencia. 

Otros genes asociados con las habilidades musicales estaban relacionados con la interpretación emocional de las melodías, un proceso en el que interviene la amígdala. Curiosamente, ninguno de los genes identificados en este estudio parece estar relacionado con el oído absoluto, la capacidad para reconocer o interpretar notas musicales sin ninguna referencia.

La música induce plasticidad en el cerebro y potencia la neurogénesis, un aspecto importante también en las aptitudes musicales, explican los investigadores de las Universidades de Helsinki (Finlandia) y Ohaio (Estados Unidos). 





28 noviembre 2013

Le nace el talento musical tras una lesión cerebral







Tras pasar varias semanas en el hospital después de sufrir una conmoción cerebral, un joven estadounidense de 19 años que nunca tuvo oído musical empezó a darse cuenta de que sabía tocar instrumentos. Nada menos que trece.


Lachlan Connors, de Denver, Colorado, trató de aprender a tocar el piano mucho antes de sufrir sus lesiones, pero se encontró con un obstáculo infranqueable: no tenía aptitudes para la música. 


"Él realmente no tenía ningún talento musica]", recuerda Elsie Hamilton, la madre del joven. Según ella, fue tras su fiasco con la música que su hijo empezó a practicar deporte. A Lachlan le gustaba jugar al lacrosse (un juego donde se usa un palo con una red en su parte superior para pasarse una pelota y meter goles) y soñaba con convertirse algún día en un deportista profesional. Sin embargo, las lesiones se interpusieron en su camino. 

"Un día me caí hacia atrás y me golpeé la cabeza. Recuerdo que cuando me levanté, me sentí mareado. Entonces no me podía imaginar que había pasado algo malo", recuerda Lachlan. En los siguientes partidos se golpeó la cabeza varias veces y, en consecuencia, el joven comenzó a sufrir convulsiones y alucinaciones, lo que le obligó a pasar varias semanas en el hospital. 

Tras ser dado de alta, Lachlan no volvió a jugar, pues los médicos se lo habían prohibido. Sin embargo, al cabo de un tiempo, el adolescente notó que había aprendido a tocar instrumentos musicales.


Ahora Lachlan puede tocar 13 instrumentos, incluyendo la guitarra, el piano, la gaita, la mandolina y el acordeón. Los médicos creen que tal vez el trauma ha afectado a una parte del cerebro que Lachlan no había utilizado. Los doctores creen que el muchacho tenía su talento oculto, y acabó saliendo a la luz como resultado de sus lesiones.